El verano y la hidratación

Si mantenerse hidratado es importante siempre, en verano aún lo es más, ya que perdemos mucha más agua debido al aumento de las temperaturas. La gente que practica mucho deporte, que trabaja en el exterior, los niños, la gente mayor o las personas que tienen problemas digestivos son los más propensos a sufrir deshidratación.

El problema muchas veces es que no sentimos sed, o al menos no la sentimos hasta que la deshidratación es bastante evidente. Sin embargo, hay síntomas que en principio no relacionamos con la falta de líquidos pero que en muchos casos es lo que nos indican, por ejemplo:

  • Adormecimiento o letargia
  • Descenso de orina
  • Debilidad muscular
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Problemas digestivos
  • Boca seca

Los músculos de nuestro sistema digestivo necesitan agua suficiente para contraerse de forma correcta para poder ir al baño bien. Por tanto, la falta de agua o un desequilibrio de electrolitos (sodio, cloro, magnesio, potasio…) pueden contribuir o provocar estreñimiento, diarrea, calambres e incluso hemorroides.

¿Qué podemos hacer para mantenernos hidratados?

  • Bebe suficiente agua diariamente. Se recomiendan alrededor de 8 vasos de agua al día. En condiciones normales el cuerpo pierde naturalmente alrededor de 500-700ml, pero es necesario beber más cantidad de líquido para que otras tareas como la digestión o la expulsión de toxinas se produzcan de forma adecuada.

¿Cómo sabemos si estamos bebiendo suficiente?

Orinar cada 3-4 horas es una buena forma de saber que estamos bebiendo lo adecuado. El color de la orina también nos puede ayudar: no debe de ser oscura, el color ha de ser amarillo clarito.

Además de los deportistas, las mujeres embarazadas o en lactancia también necesitan mayor cantidad de líquido (alrededor de 10-13 vasos al día). También los adolescentes que están creciendo y cualquier persona que esté en tratamiento médico de cualquier tipo, ya que tienden a deshidratarse con mayor facilidad.

  • Toma alimentos más hidratantes. El verano es una época perfecta para añadir más alimentos en su estado crudo como frutas y verduras: apio, sandía, pepino, kiwi, pimientos, limón, naranjas, zanahorias, piña, papaya, frutos rojos, tomates, etc. son alimentos con alto contenido en agua. Aprovecha para preparar batidos, zumos naturales, sopas frías, helados de frutas, gazpachos y grandes ensaladas. Todo ello nos ayudará a aumentar la ingesta de líquidos en verano, pero también de vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • Prueba alternativas al agua. Si beber agua te aburre a veces, puedes introducir otras bebidas como el agua de coco, zumos de verduras naturales, batidos de fruta, polos de fruta, té o infusiones frescas, leche vegetal casera o agua mezclada con verduras y/o frutas.

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By |2018-07-13T13:19:31+00:00julio 19th, 2018|Blog|0 Comments

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