Envases y bolsas sostenibles: menos es más

A la hora de hacer la compra, muchos nos preguntamos qué envase y envoltorio sería el más ecológico y respetuoso con el medio ambiente. ¿Botellas de vidrio o PET? ¿Bolsas de papel o plástico?

Para determinar la opción más sostenible, debemos de tener en cuenta varios factores y circunstancias. Si nos preocupa la inocuidad para el alimento y la inmensa acumulación de residuos plásticos en el océano, entonces el vidrio y el papel son claramente la mejor opción.

Sin embargo, si miramos el balance medioambiental holístico, la decisión no es tan sencilla. Como norma general, hoy en día, envases de plástico y de vidrio dejan una huella ecológica parecida. Los de vidrio usan recursos más abundantes y sostenibles (sobre todo arena, caliza etc.), pero requieren un proceso de producción (y reciclaje) muy intenso en energía. Plástico es un derivado del petróleo, pero consume menos energía en producción y reciclado, sobre todo por qué se trabaja con menor temperatura (unos 200º comparado con unos 1.500º en el caso del vidrio). Además, las botellas de plástico pesan menos y ahorran carburante a la hora del transporte.

La mayoría de estudios están de acuerdo en qué envases retornables y reutilizables serían lo mejor, sean de plástico o vidrio. Siempre y cuando la limpieza se haga en unas instalaciones próximas a la siguiente reutilización y con unos detergentes ecológicos.

A la hora de llevar nuestra compra a casa, podemos decidir que bolsa usar. Plástico, papel y tela suelen ser las opciones más frecuentes. Aquí tampoco hay blanco o negro. No automáticamente las bolsas de papel (aunque sea reciclado) o plástico PLA (caña de azúcar, fécula de maíz etc.) son más ecológicas que una bolsa de plástico convencional. Las materias primas para papel y PLA necesitan muchos recursos (sobre todo agua y energía) en su cultivo. El proceso de producción del papel es intenso en energía y, una vez fabricadas las bolsas de papel, por su mayor peso y volumen en el transporte hasta su destino final consumen más carburante.

El balance energético depende del número de veces que se reúsa la bolsa, de la eficacia del sistema de reciclaje, de la fuente de energía con la que se producen y reciclan las bolsas, entre otros.
Lo mejor para el medio ambiente son bolsas de tela (como algodón orgánico), que se reutilizan durante años.

Como regla genérica podemos decir que lo más sostenible es evitar o por lo menos reducir envases y envoltorios. Donde no sea viable, la clave está en reutilizarlos lo más posible y al final de su vida útil reciclarlos de manera correcta. Más opciones ecológicas son compras a granel y llevar bolsas desde casa: para fruta y verdura por ejemplo podemos usar mallas finas, para carne o fiambres un tupper y para pan una bolsa reciclada de papel.

 

Margit Steiner

Dpto. Marketing y Comunicación

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By |2018-09-06T10:43:47+00:00septiembre 6th, 2018|Blog|0 Comments

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