El aceite de almendras dulces es conocido por el cuidado que proporciona a las pieles sensibles, y en mujeres embarazadas.

¿Por qué es tan famoso el aceite de almendras dulces?

Es muy popular por varias razones:

  1. En primer lugar, por todas sus propiedades en el cuidado de la piel, que le sitúan al lado del aceite de argán o incluso el de rosa mosqueta. Entre ellas observamos que tiene poder calmante y regenerador, por lo que es ideal para combatir rojeces, algunas irritaciones y estrías. Por otro lado, hidrata profundamente la piel y la mantiene sin radicales libres por su acción antioxidante.
  2. En segundo lugar, sus múltiples usos le han otorgado fama en el mundo de la cosmética, ya que se puede aplicar en diversas zonas del cuerpo. Por ejemplo, está presente en cremas antiedad para retrasar el envejecimiento de la piel. También lo puedes encontrar en aceites de masaje corporal, porque aporta una sensación calmante y de relax. Muchas parejas lo emplean en sus masajes. Además, algunos productos capilares como champús tienen este aceite de almendras que ayuda a revitalizar el cabello mejorando su estado.
  3. Finalmente, es especialmente indicado para pieles sensibles, susceptibles de rojeces o pequeñas irritaciones, y para el embarazo, una etapa donde los cambios físicos toman protagonismo.

Por todos sus beneficios regeneradores, el aceite de almendras dulces se emplea para reducir las estrías que esta etapa provoca.

 

Aceite de almendras en el embarazo

Los meses de embarazo suponen un cambio a nivel físico del cuerpo de la futura madre. Sobre todo donde se está gestando una nueva vida.

Para estas alteraciones físicas del cuerpo existen algunos remedios para reducir los síntomas. Uno de los más conocidos tiene como protagonista al aceite de almendras dulces, con el que se ha llevado a cabo numerosos estudios.

Durante esta etapa, los cambios hormonales suelen afectar a la piel de la madre, provocando estiramientos, sequedad o estrías en los abdominales y otras zonas. La alimentación es importante, pero también lo es no dejar de lado el cuidado de la piel para evitar que estas alteraciones persistan después del nacimiento del bebé.

Algunos dermatólogos recomiendan aplicar el aceite de almendras como cosmético de uso diario o cada dos días, sobre las zonas normalmente afectadas por el embarazo. Lo puedes emplear sobre las estrías, para evitar que aumenten su tamaño y reducirlas poco a poco; para las diferentes rojeces que puedan aparecer en la zona abdominal o los muslos, ya que algunas zonas del cuerpo pueden volverse más sensibles con el paso de las semanas; y en la cara, porque en algunas ocasiones la madre muestra signos de estrés que se traduce en una aparición de arrugas.

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