‘El cerebro es solo un receptor, en el Universo hay un núcleo del cual obtenemos conocimiento, fuerza e inspiración’.

Nikola Tesla

Cada vez estoy más seguro de la certeza de esta cita, por eso cada vez estoy más seguro de que nuestra responsabilidad principal es crear las condiciones para que ese receptor esté sintonizado con la frecuencia adecuada.

Cuando estás conectado, la información necesaria te llega en forma de inspiración, conocimiento o fuerza. Y estar conectado no es otra cosa que mantener una comunicación directa con ese núcleo del que habla Tesla al que yo llamo la Fuente.

Somos antenas de la vida, transistores, meros receptores y altavoces de lo que ya existe, existió y existirá. De un conocimiento inmenso que está ahí a nuestra disposición. Solo has de poner foco, voluntad y pasión en algo y creer. Casi nada, pero parece que el proceso funciona así.

La información te llega si estás sintonizado pero la buena noticia es que ya vienes resintonizado de fábrica.  Lo único que necesitas hacer es volver a tu equilibrio. Si entras en homeostasis la información viene con claridad en el momento adecuado y en el lugar preciso a través de otras personas, a través de ideas, artículos, mensajes, señales, sincronismos…eso sí, has de prestar atención a lo que la vida te está diciendo en cada momento, has de dejarte atravesar por ella, dejarte vibrar y bajar de las fantasías de tu mente miedosa a la realidad del valiente sentir, de la intuición y la emoción.

Como el mismo Tesla decía, ‘si quieres entender el universo has de pensar en términos de energía, frecuencia y vibración’.

Para sintonizar y sentirte conectado necesitas estar en equilibrio físico, mental y energético y no resulta nada sencillo en un mundo lleno de hábitos insalubres, prisas, miedos impuestos y realidades virtuales que se cuelan en tu vida a través de las pantallas y los altavoces sociales.

Por eso es cada vez más necesaria la práctica espiritual. Practicar para entrenarte en ser cada día más humano y más divino al mismo tiempo. La práctica de ser bondadoso, la práctica de generar amor en tu interior y que rezume. El amor es la fibra óptica que te une a ese núcleo de infinitud al que perteneces porque naciste de él.

En un mundo con bandos cada vez más definidos, donde el miedo avanza como una plaga de oscuridad sobre la humanidad, si eres de los que reivindicas el amor con hechos y no solo con palabras, alcanzarás a escuchar esa orquesta universal que está ahora mismo tocando un adagio para ti.

El desequilibrio te acerca al miedo, y el miedo es una frecuencia de onda que sintoniza con otro núcleo vacío y oscuro, que como un agujero negro destruye, tensa y te conecta a una información desesperanzadora y limitante.

Crear las condiciones para volver a tener cobertura en tu móvil interno, estar conectado a la Fuente, es la labor principal para volver a sentirte guiado, protegido y escuchado. No estás solo, pero con el barullo que llevas encima no te das cuenta de que todo es mucho más sencillo, más directo, más natural. Recuerda que tú eres naturaleza, eres polvo de estrellas, eres parte del cosmos y por tanto también eres el cosmos. Toma perspectiva, limpia tus cables, reordena tu vida y poco a poco sentirás que la información que te llega del Dropbox universal pone a tus pies un manual de instrucciones claro y conciso de cuál es el siguiente paso que has de dar. Tu cerebro es solo un receptor, en tu corazón está el enchufe. Mantente atento y déjale latir.

Arnau Benlloch

Periodista y autor del libro ‘100 maneras de conectarse a la Fuente’

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