‘La ansiedad es señal de inseguridad espiritual’

Thomas Merton

Ansiedad

Si vives bien integrado en el sistema social actual seguro que tu vida, en mayor o menor grado, posee uno de los ingredientes más molestos del humano occidental del siglo XXI: la ansiedad.

Esa preocupación constante por lo que vendrá, esa insatisfacción continua por lo que está ocurriéndote en este momento, o bien la necesidad perentoria de controlar todo lo que en tu vida sucede, son síntomas de una vida vivida desde el pequeño remolino interno que genera la ansiedad.

El ingrediente principal de la ansiedad es, por mucho que se camufle, el miedo. Miedo a no ser capaces de asumir nuestros errores y aciertos, miedo a no poder liderar nuestras vidas de manera dirigente. Miedo, preocupación, ansiedad, miedo, cavilaciones, presentimientos negativos, miedo, ansiedad, sensación de incapacidad, ansiedad, sensación de descontrol, miedo a no prosperar, miedo a no ser aceptado, miedo a no tener un sustento, miedo a no ser lo suficientemente bueno…miedo a morir.

Los niveles de ansiedad en los que vivimos son directamente proporcionales a la desconexión que tenemos con nosotros mismos.

Inseguridad

Igual que el Sol se pone cada día sin que tú tengas que preocuparte por ello, muchísimas cosas de las que tú crees que tienes el timón surgen por medio de una fuerza mayor a ti y mayor a todos, una fuerza que fue la que te creó y la que en su momento hará que de algún modo nunca termines.

Las temporadas de tu vida en las que te sientes conectado a esa Fuente, en las que dejas que lo invisible haga su trabajo y te ‘despreocupas’, el miedo va desapareciendo y con él se marcha su amiga la ansiedad.

La inseguridad espiritual es sencillamente falta de confianza. Cuando dejas de confiar en que hay un plano más sutil y más vasto que a todos nos une, que fue de donde naces y a donde mueres sin morir, entonces la ansiedad crece porque te sientes desprotegido, solo y separado. Volver a confiar nace de permitirte experimentar a la Fuente, de darte espacio para conectar contigo mismo, dejar a un lado las miríadas de distracciones que nos propone esta época que nos ha tocado vivir y dedicar parte de tu tiempo al silencio, la reflexión, la quietud, la meditación, la lectura o cualquier práctica espiritual que a ti te funcione.

Espiritual

Espiritualidad no es más que el cultivo de tu relación con esa fuerza.

La práctica espiritual es cada día más necesaria entre el ruido de la vida superficial que nos rodea. No hace falta convertirse en monje ni en asceta, ni en ermitaño, ni en yogui…la vida necesita personas que, a pesar de remar en las revueltas aguas de la vida cotidiana, hayan afianzado unos hábitos saludables que les permitan estar más cerca de la espiritualidad y que aleje de su vida la adicción a las preocupaciones constantes.

Tu vida en última instancia no la diriges tú, igual que no diriges tu muerte, así que aprende a no tomarte tan en serio, aprende a no juzgarte tanto. Si te dejas un poco más hacer, si te rindes solo un poco, si dejas que la fuerza te guíe, verás cómo dejas de tener miedo a lo que ha de venir y confiarás en que viene lo necesario para ti.

Te exiges tú más que la misma Fuente de vida que te ha creado y te guía y eso lo único que provoca en ti es más ansiedad.

Tienes el poder de crear la vida tranquila y en paz que necesitas, recuerda que son tus pensamientos y no el mundo los que te produce estrés y ansiedad. Enfócate bien en limpiar esa conexión con la parte espiritual que hay en ti, limpia esos conductos, dedica tiempo y espacio a reconectar con el Wifi de la Fuente, y acepta lo que la vida te propone soltando el miedo a que ocurra lo que no quieres que ocurra.

Cuanto mayor seguridad espiritual alcances en tu día a día, más cerca estarás de una vida apacible, sosegada y en paz. Has nacido para sentirte satisfecho, inspirado y con propósito. Afianza tu confianza y sentirás como la ansiedad deja paso a un estado de ligereza en el que la vida no te pesa, sino que te sirve de instrumento para volar bien lejos.

Conecta, respira, confía y vivirás una vida en paz.

Arnau Benlloch

Periodista y autor del libro ‘100 maneras de conectarse a la Fuente’

Facebooktwitterpinterestmail