“El intestino es el padre de todos los males” (Hipócrates)

Ya os he comentado la importancia que tiene el estado del intestino en nuestra salud general. Al final del artículo del mes pasado os daba una pequeña pincelada sobre la estrecha relación que existe entre el intestino y el cerebro. Y es que en el intestino tenemos el llamado Sistema Nervioso Entérico formado por millones de células nerviosas; se conoce comúnmente como nuestro ‘segundo cerebro’. Pero, ¿qué funciones tiene?

  • Controla la contracción de las células musculares para que la digestión se produzca de forma adecuada.
  • Controla la secreción de hormonas y enzimas desde las células para promover la digestión.
  • Ayuda a mantener la correcta circulación sanguínea para que los nutrientes que absorbemos lleguen a su destino correctamente.
  • Controla células en el intestino que tienen que ver con el sistema inmune y la inflamación.

Para que veáis la importancia de este sistema nervioso, en el intestino se secretan más neurotransmisores que en el propio cerebro como la serotonina y la dopamina, que nos ayudan a mantener una buena salud emocional y también se sintetizan sustancias que nos ayudan a relajarnos y a reducir el dolor, entre otras muchas cosas.

Por tanto, tener un sistema nervioso saludable pasa necesariamente por tener un sistema digestivo saludable. Para ello es muy importante mantener una flora intestinal adecuada, ya que las bacterias patógenas que pueden proliferar si existe desequilibrio, producen toxinas que pueden afectarnos a nuestro comportamiento incluyendo problemas de ansiedad y depresión. De hecho se ha visto que mucha gente con estos problemas suelen tener problemas intestinales. También se está viendo cada vez más la relación entre la salud intestinal y enfermedades como el Alzheimer, Parkinson, esclerosis o artritis.

Sabiendo esto, ¿qué podemos hacer para mantener un intestino feliz y por tanto un cerebro feliz?

  • Identificar posibles alérgenos en la dieta y eliminarlos. Los más comunes son los lácteos y el gluten, pero también puede haber otros como el maíz.
  • Intentar evitar medicación innecesaria. Los antibióticos pueden interferir muy negativamente en el equilibrio de nuestra flora, por eso es importante utilizarlos correctamente y no auto-medicarse. Pero también el uso continuado de medicamentos como los antiinflamatorios, la cortisona o los antiácidos afectan negativamente a la salud de nuestro intestino. A veces puede ser necesario el uso de probióticos, además de una dieta adecuada
  • El estrés es una factor muy importante ya que estimula la secreción de sustancias pro-inflamatorias que dañan nuestra mucosa intestinal. La meditación y el uso de técnicas para reducir el estrés pueden resultar muy útiles.
  • Una dieta integral alta en fibra y alimentos vegetales (cereales integrales, legumbres, frutas, verduras, semillas, legumbres, frutos secos…) resulta muy adecuada para mantener un intestino limpio, favoreciendo las evacuaciones diarias y asegurándonos la eliminación de toxinas.

PRODUCTO DESTACADO: Germinados

Los germinados son un alimento fantástico para la salud de nuestro intestino ya que favorecen el crecimiento de microorganismos saludables. En Ecorganic podéis encontrar de varios tipos. Mis favoritos: los de brócoli y alfalfa.

Ana Estellés

Lic. Biotecnología Biomédica

Dip. Nutrición Terapéutica

www.anestelles.com

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