La piel es nuestro órgano más grande y es también uno de los órganos de desintoxicación y eliminación del organismo. Nuestra piel puede sufrir numerosos problemas como eczemas, acné, inflamación, descamación, enrojecimiento, etc. pero la mayoría de estos problemas no tienen su origen en la piel en sí.

El hígado es el principal órgano de desintoxicación del organismo, filtra litros de sangre diariamente, y a este órgano tan importante lo acompañan también en esta tarea los pulmones, los riñones y el intestino.

Es fundamental para mantener nuestra salud, que estos órganos de desintoxicación funcionen correctamente, igual que los filtros de cualquier máquina, y aún más importante resulta hoy en día que vivimos en un mundo rodeado de tantos contaminantes. Si estos órganos no ejercen correctamente su función, las toxinas no son filtradas y eliminadas y se pueden acumular en nuestro organismo destruyendo células sanas y creando un ambiente extracelular propicio para la aparición de procesos inflamatorios y enfermedades, que pueden ser muy graves si esta situación perdura en el tiempo.

¿Qué papel juega entonces la piel en todo esto?  Cuando nuestro principal órgano de limpieza y eliminación, el hígado, no está funcionando correctamente, parte de las toxinas se depositan en las capas más profundas de la piel en un intento de salir hacia fuera, y esto causa inflamación de la misma y se manifiesta en forma de problemas y trastornos como la dermatitis, el eczema, arrugas prematuras, psoriasis, acné, manchas, etc.

Muchas veces no es solo el hígado el que no está funcionando al 100% sino que esta situación está afectada por el mal funcionamiento de otro importante órgano de desintoxicación: el intestino. Si, por ejemplo, nuestro tránsito intestinal está ralentizado y no evacuamos diariamente al menos una o dos veces, las toxinas que se encuentran en las heces y que permanecen mucho tiempo en el intestino, se recirculan de nuevo a la sangre y el hígado tiene que hacer más trabajo del que le toca, y es uno de los motivos por el que puede verse afectado. A veces, incluso aunque nuestro tránsito intestinal sea bueno, el intestino puede verse afectado también por otros trastornos como inflamación, permeabilidad, etc. debido por ejemplo a intolerancias alimenticias, exceso de estrés, toma de medicamentos (sobretodo antibióticos que destruyen la flora intestinal) y una alimentación inadecuada. Todo esto puede llevar también a una congestión de nuestro hígado.

Las cremas y los corticoides que se utilizan a menudo en estos trastornos, pueden ayudar a controlar los síntomas y la inflamación por un tiempo, pero no sirven para curarlos, ya que no van al origen del problema. Es importante recordar que si no vamos a la causa, podemos tapar los síntomas durante un tiempo, pero el trastorno va a continuar o incluso va a agravarse o manifestarse de otra forma. Es fundamental por eso escuchar a nuestro cuerpo y, si es necesario, buscar profesionales que nos ayuden a encontrar la raíz de estos problemas.

Basándonos en todo lo anterior, los siguientes consejos nos pueden ayudar a mejorar y superar problemas de piel como los mencionados anteriormente:

  • Reducir la exposición a tóxicos: comer ecológico todo lo que se pueda, utilizar cosméticos y productos de limpieza naturales, sin químicos perjudiciales para no sobrecargar a nuestro organismo
  • Eliminar el estreñimiento.
  • Llevar una alimentación alta en fibra y nutrientes, llena de verduras, frutas frescas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas. Aumentar el consumo de alimentos crudos.
  • Aumentar el consumo de alimentos que ayuden a depurar el hígado como el ajo, la cebolla, la rúcula y toda la familia de las coles, por su alto contenido en compuestos azufrados.
  • Existen hierbas y nutrientes que actúan como tónicos del hígado ayudando a depurar toxinas como el cardo mariano o el selenio.
  • Aumentar el consumo de omega-3 y, si es necesario, utilizar un buen suplemento que nos ayude a obtener unos buenos niveles de este ácido graso tan importante.
  • Suplementos como los probióticos, también pueden ayudarnos a mejorar el estado de nuestro intestino.
  • Eliminar alimentos que puedan estar provocando intolerancias alimenticias como los lácteos o el gluten principalmente.
  • Reducir los niveles de estrés. La meditación y ciertos suplementos como el magnesio, pueden ayudar mucho.
  • Es importante moverse, hacer ejercicio aunque sea ligero, ya que es fundamental para expulsar toxinas del organismo.
  • Beber suficiente agua de calidad, entre horas.
  • Realizar baños con sal marina también nos ayuda a expulsar toxinas a través de la piel reduciendo así la carga tóxica. También la sauna, sobretodo la de infrarrojos, es otra buena forma de ayudar a nuestro cuerpo a eliminar tóxicos.
  • Los enemas y la realización de hidroterapias de colon también pueden acelerar esta expulsión de toxinas. Consultar con un profesional este tema.

Ana Estellés

Lic. Biotecnología Biomédica

Dip. Nutrición Terapéutica

www.anestelles.com

Facebooktwitterpinterestmail