Empezamos el confinamiento con ropa de invierno y saldremos del mismo a las puertas del verano. La piel no ha tenido tiempo de aclimatarse al sol y debemos protegerla de sus efectos negativos. ¿Cómo podemos protegerla?

Una buena alimentación rica en betacarotenos

El betacaroteno es un pigmento vegetal de color amarillo-naranja del grupo de los carotenoides; es el remedio más utilizado para proteger la piel de las agresiones externas como el sol, el tabaco y la contaminación ambiental, pero la verdad es que cuida la piel por dentro y por fuera.

Protege la mucosa digestiva y acelera la curación de las lesiones, muy útil en caso de problemas digestivos como úlceras, llagas en la boca, gastritis, acidez … A su vez, actúa por fuera como antioxidante, protegiendo la piel y reduciendo el daño provocado por una exposición excesiva al sol sin protección, ya que esta puede favorecer la aparición de quemaduras, envejecimiento e incluso carcinogénesis.

Se puede tomar como suplemento en cápsulas o comprimidos. Encuéntralo, también, en la alimentación, en fruta y verdura de color amarillo y naranja como nectarinas, melocotones, nísperos, papayas, albaricoques, mangos, calabaza, tomates, zanahorias, orejones. Y también en los vegetales de hojas verde oscuras, ya que están llenos de carotenoides escondidos por el típico color de la clorofila.

Cremas con factor de protección

Es muy importante que nos protejamos, tanto la cara como el cuerpo, con un buen solar con SPF para evitar futuras manchas en la piel.

Las cremas solares ecológicas están libres de parabenos, fragancias artificiales, ftalatos, derivados del petróleo y materiales pesados; además, se elaboran con filtros minerales de origen natural, por lo que no penetran en la dermis, y son respetuosas con el medio ambiente, ya que son mucho más biodegradables (también en el agua) que los protectores convencionales.

Finaliza el proceso con un completo after sun

Para mantener la piel bien aplica un buen aftersun con aloe vera, caléndula o manteca de karité. De este modo conseguirás refrescar, calmar y cuidar la piel después de tomar el sol, a la vez que conseguirás una sensación suave y sedosa de la misma.

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