Quizá podamos creer que los aceites esenciales están de moda y que son una novedad, pero lo cierto es que son sustancias que se han utilizado desde tiempos inmemorables y han formado parte del botiquín familiar de nuestros ancestros. A lo largo de la historia se han utilizado como grandes medicamentos y actualmente recobran su protagonismo dentro del sector clínico a través de la Aromaterapia Científica. Sin embargo, su ámbito de actuación va mucho más allá y podemos utilizarlos también dentro del campo de la estética, la perfumería, la cocina, las terapias energéticas…y por supuesto, no deberíamos obviar su presencia en nuestra vida  diaria para beneficiarnos de sus maravillosas propiedades a través de lo que llamamos AROMATERAPIA FAMILIAR.

Ana Roselló es formadora en Aromaterapia Científica y responsable de la  División Herbo Pranarom Nature. Conoce en profundidad el mundo de los aceites esenciales y habla con pasión y una larga experiencia de ellos.
¿Por qué utilizar un aceite esencial para ayudarme a ajustar la salud?
Un aceite esencial  está compuesto de numerosas moléculas aromáticas y esa estructura bioquímica le confiere diversas propiedades holísticas y terapéuticas. Siguiendo una serie de recomendaciones básicas, los aceites pueden ser fácilmente utilizados por los seres humanos debido a su rápida absorción a través de la piel, del sistema olfativo y también a través de otras vías de administración….y debido a esa gran variedad de principios activos que poseen llegan a tener un efecto de gran alcance en el cuerpo humano.
-¿Y una vez nos hemos administrado una dosis?

A través de su permanencia en el cuerpo los aceites realizan muchas funciones en pro de la salud, actuando como catalizadores en sitios receptores de las células. Cientos de estudios clínicos han demostrado la eficacia y la habilidad de los aceites para protegernos contra infecciones bacterianas, víricas o fúngicas. Muchos fortalecen el sistema inmunológico, equilibran las hormonas, son analgésicos, antiinflamatorios, o relajantes o estimulantes de nuestro sistema nervioso… Resultan ser unos grandes aliados para tratar todo tipo de trastornos, afecciones y diversas patologías.

-¿Cómo y dónde actúan los aceites esenciales?

Actúan a todos los niveles y en todas las partes de nuestro organismo:
Una sola inhalación de un aceite esencial es capaz de activar numerosos procesos en nuestro organismo ya que las moléculas aromáticas llegan al sistema límbico cerebral y este está directamente conectado con aquellas partes (hipófisis-hipotálamo) que controlan el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración, la memoria, los niveles de estrés y el equilibrio hormonal….
Por otra parte, también es allí donde se procesan las emociones y la conducta, por lo que estas grandes sustancias ejercen efectos psicológicos y fisiológicos profundos afectando de una manera muy significativa a nuestro estado emocional y anímico.

 

-¿Aceites esenciales para tomar, para oler, para masaje o para ponerlos sobre puntos claves de nuestro cuerpo?
Los aceites esenciales pueden penetrar en nuestro organismo por diferentes vías de administración. Quizá la más extendida sea la vía tópica (masaje) y la vía olfativa (difusión), pero también contemplamos la vía interna.
Es importante recordar que para la vía tópica y la vía interna es recomendable utilizar siempre una sustancia portadora, ya se trate de un aceite vegetal vehicular, una cucharadita de miel, un sirope (en el caso de una administración interna),  o una crema o aceite vegetal (para un masaje) y un jabón neutro o dispersante (para darnos un baño) por ejemplo.

-¿Qué precauciones hay que tener a la hora de utilizarlos?
Como ya hemos comentado, un aceite  no es una sustancia sencilla ya que está formado por numerosas moléculas…. Dentro de toda esa vorágine bioquímica, existen algunas moléculas que pueden tener contraindicaciones y por lo tanto es recomendable tener unos conocimientos básicos para evitar cualquier pequeño incidente. Algunas de esas moléculas pueden ser irritantes para la piel, otras dermocaústicas y otras, generar fotosensibilidad por ejemplo. Sin olvidar por supuesto, que siempre nos podemos encontrar con que podemos reaccionar a alguno de sus componentes.

-Hablando de aceites y aplicaciones:
¿Cuál es el aceite por excelencia para la enfermedad de nuestra generación, el estrés?

Los más indicados serían el Nerolí, el Naranjo amargo, la Manzanilla romana….entre otros. Se trata de los grandes ansiolíticos, relajantes y calmantes del sistema.

-¿Qué recomendarías que tomara un adolescente rebelde pero inseguro y tímido a la vez?

Depende del cuadro, habría que indagar un poquito y personalizar el tratamiento…pero si tuviera que elegir uno elegiría el Cedro. Un aceite que conecta el cielo y la tierra en el corazón. El cedro le aportaría la fuerza y coraje para vencer su timidez, trabajando su inseguridad a través de un afianzamiento en sí mismo y siempre respetando la sensibilidad ajena (pauta corazón).

-¿Un aceite para un bebé?

El esencial  de Lavanda, un aceite sin contraindicaciones para los más peques (a partir del 3 mes en difusión ó 1 gotita en su agua de baño mezclada previamente en una almendra de jabón neutro).

-¿Y qué tendrías en un botiquín básico en una casa?

Siempre un aceite esencial estimulante y otro relajante y calmante. Dos cómo mínimo. Y  luego, dependiendo de las necesidades y preferencias de cada uno, vamos aumentando nuestro pequeño botiquín aromático. Para mí son imprescindibles la menta piperita, la mandarina, el laurel y la lavanda. Y como broche de oro, el Nerolí o la rosa.

 

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